Reconocemos muy frecuentemente que nuestra comunicación interpersonal no logra los resultados deseados, a esto le llamamos “Comunicación malograda”. La pregunta desde esta perspectiva es: ¿Por qué fracasamos tan a menudo, tanto laboral como personalmente, en nuestras relaciones interpersonales?
Dos razones pueden ser la causa por la cual no estamos dirigiendo nuestros esfuerzos hacia un entendimiento mejor, tanto al comunicar como al escuchar lo que se nos comunica: la primera esta en ser conscientes del problema y sus soluciones; la segunda se encuentra en la forma inconsciente con la que abordamos nuestras relaciones interpersonales. Estudios realizados en los últimos años reportan grandes aumentos en productividad personal y empresarial con el mejoramiento de la calidad de vida y relaciones laborales.
Para realmente optimizar la comunicación interpersonal tenemos que dejar atrás nuestro egoísmo. La comunicación significativa no tiene que ver con transmitir ó impartir información, tiene que ver con compartir el significado. Y el compartir significado solamente es posible cuando hemos establecido un relación interpersonal. Es la habilidad de dejar nuestros prejuicios, suposiciones, inversiones en resultados queridos y expectativas. Es el aprendizaje de escuchar a un nivel que va mas allá de solamente recabar información. Es el toque de intimidad que aprendemos a establecer con nuestro prójimo lo que conlleva el secreto de nuestro éxito en compartir el significado.
Cada uno de nosotros ha tenido en algún momento la experiencia de cómo se siente estar “en la misma frecuencia” con otra persona. Donde el entendimiento mutuo es un hecho. Es como si realmente no se necesitan palabras para comunicarse, como si existiera una especie de conocimiento. Y cuando pensamos sobre esta experiencia podemos decir, “era como que si estando ahí nadie llevaba sus interés personal, su egoísmo”. Y esto es de lo que se trata. El llegar a un punto de seguridad emocional y libertad, comenzando con nosotros mismos, que nos deja estar completamente presentes, sin la necesidad de forzar nuestro propio interés. Y cuando no tenemos ese interés personal o línea de pensamiento que tenemos que forzar, estamos completamente abiertos a escuchar.
Escuchar es el primer paso. No cualquier forma de escuchar sino - escuchar “empáticamente”. Escuchar al nivel que capta el significado más que las palabras, escuchar percibiendo los sentidos. Porque son los sentidos quienes llevan la mayor parte del significado, y para ser capaces de “oír” ese significado más profundo, no podemos estar concentrándonos en nuestros propios intereses o línea de pensamiento, ni en nada más. Tenemos que estar mental y emocionalmente quietos y receptivos. Así es como sucede el compartir el significado. Es ahí cuando sabemos, a profundidad, lo que están expresando los demás.
Cuando “reconocemos”, a un nivel profundo lo que están expresando otras personas, tenemos disponible información mucho más valiosa. No datos ó información factual sino contexto, información en la misma longitud de onda. Comprensión de sentimientos. Con este mayor entendimiento y más amplio contexto, estamos en una mejor posición para proveer una respuesta razonada.
Contestando ó respondiendo desde una comprensión profunda es mucho más productivo que forzar un interés personal porque tenemos consenso, y el consenso no requiere fuerza extraordinaria para realizarse; aquellos con quienes tenemos consenso naturalmente colaboran al logro por que están compartiendo el significado.
Cuando compartimos el significado somos mas creativos, inventamos ideas y métodos que son más efectivos, más eficientes y somos más atentos los unos con los otros, muchisimo mas que cuando trabajamos solos.
Así, podemos compartir el significado - o seguir en nuestra interminable secuencia de comunicación malograda - es nuestra opción!