Emociones, Inteligencia Emocional, Capacidad Emocional, Mercadotecnia Emocional, hoy por hoy estamos finalmente aceptando que en los negocios nuestras emociones son parte integral de nuestro ser, tanto como nuestros cuerpos y mentes. No importa si lo aceptamos o no, ellas forman una gran parte de nuestro comportamiento siempre y por todas partes. Es parte del ser humano. De forma que, al desechar esa idea que podemos “dejar colgadas” nuestras emociones en la puerta de nuestro trabajo, nos abre una oportunidad inmensa para nuestra realización personal y éxito empresarial.
Paradójicamente, al aceptar por completo la realidad de nuestras emociones humanas en el ámbito de trabajo, estamos deshaciéndonos de algo no funcional y a la vez aceptando la realidad de nuestra naturaleza humana. Estamos “tirando” la idea de que podemos separar o cortar nuestros sentimientos de nuestro propio ser y a la vez estamos aceptando que no podemos forzar ni disponer que nuestras emociones se queden de la puerta para afuera.
Al reconocer que nuestros cuerpos y mentes son recursos humanos para la productividad y realización, nos damos cuenta que nuestras emociones también son recursos de gran poder y enorme potencial. Por lo tanto, si nuestros cuerpos y mentes no están separados sino partes de una entidad unificada e integrada llamada persona, igualmente nuestras emociones están mezclados e integradas con nuestros cuerpos físicos y mentes.
Estar consciente del hecho que nuestra naturaleza emocional no es un recurso humano menos importante que nuestros cuerpos físicos ó mentes, nos abre una puerta de tremenda oportunidad y potencial. ¿Por que?, por que con esta conciencia tenemos la opción de entrenar, integrar y obtener provecho económico de una energía que representa una grande y poderosa parte de nuestro ser, potencial que ha estado ignorado, escondido y tratado como tabú.
Pensemos en este potencial como el potencial que esperamos de una buena educación y entrenamiento físico. Tenemos en cada cultura vastas instituciones para el entrenamiento y desarrollo de nuestros cuerpos y mentes. Reconocemos personalmente así como familiar, cultural, corporativa e institucionalmente los beneficios de individuos y poblaciones educadas. Imaginemos pues, el potencial y el impacto para cada uno de nosotros y para nuestras compañías e instituciones en general al obtener una naturaleza emocional sana y educada.