Emociones Inteligentes

   ¿Emociones Inteligentes? ¡Ah si, como no! 

   Seguramente podemos afirmar que la mayoría de nuestras experiencias con fuertes demostraciones emocionales están muy lejos de ser inteligentes. De facto, una de las leyes mas viejas de la psicología dice que fuera de un nivel moderado, los aumentos en ansiedad y preocupación nos disminuyen las habilidades mentales, igualmente se ha dicho que mientras más fuerte la fuerza emocional, mas lejos nos encontramos de la verdad.

   Para la mayoría de nosotros el cambio, los eventos inesperados y la inflexibilidad producen sentimientos de desamparo que frecuentemente demostramos en fuertes chorros de emoción. Consiguientemente, la velocidad con la que aceptamos “Las cosas tal cual son”, nos permite responder con más exactitud sin, ó por lo menos con una emoción reducida. 

   Entrenarnos para ser más emocionalmente inteligentes es realmente muy sencillo. El primer paso involucra el reconocimiento de los atributos situacionales que regularmente nos condicionan para una fuerte reacción emocional. Con solo un poco de reflexión podemos identificar las configuraciones elementales que en nuestra experiencia consistentemente nos encienden. Tal como mirar las nubes de lluvia acumularse, así vamos entendiendo como identificar las características –nubes - en nuestras relaciones o entorno, que cuando empiezan a acumularse seguramente van a producir “lluvia”. Si sabemos que va a llover por lo menos vamos preparados con un paraguas. Con el tiempo esta técnica llega a ser mas refinada, resultando en respuestas consistentemente más correctas que dispersan las reacciones emocionales no inteligentes.

   Al estar alertas a nuestros “patrones emocionales” y los cambios que hacemos en respuesta son lo que crea nuestra inteligencia emocional.

   Emociones Inteligentes son emociones vigiladas. Quien demuestra emociones inteligentes tiene un creciente conocimiento fundamental de la naturaleza de su propia mezcla emocional, sus dinámicas y el funcionamiento de sus propios apegos, prejuicios y expresiones emocionales. De este modo se están ganando una confiable predicibilidad de su propia energía emocional.

   Emociones Inteligentes son un sentido. Como la vista, nuestro sentido olfativo ó nuestro oído, nuestras emociones inteligentes nos proveen de otro sentido para captar la realidad. Lo llamamos empatía, un sentido humano básico para registrar la energía emocional de los demás.

   Nuestra naturaleza emocional, como nuestros cuerpos físicos y nuestras mentes no entrenadas e indisciplinadas, son de muy poca utilidad y más un estorbo para un funcionamiento apropiado. 

   Dado que el temperamento emocional es parte de nuestro ser, como un músculo, esté es entrenable, si le dedicamos tiempo, esfuerzo, vigilancia y educación forjamos cada ves mas la empatía y la compasión. 

   Existe una gran destreza para leer el temperamento ajeno. Al igual que el entrenamiento físico y mental, cuando nuestros cuerpos emocionales está bien formados, somos más precisos leyendo, no solo el temperamento emocional de los demás sino también empezamos a discernir patrones emocionales, contextos y antecedentes dentro de grupos y organizaciones.

   Efectiva y eficientemente, utilizar el conocimiento interior de nuestras vidas emocionales en concierto con una sutil habilidad para recoger información de cualquier circunstancia de la vida, nos provee la capacidad para responder de una manera considerada, inteligente y eficaz.

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