Nota: Aqui hablo de la epoca de Navidad por que es tal vez el mejor ejemplo posible. Pero quiero destacar que esta técnica es universal y se puede implementar en cualquier circunstancia interpersonal.
Para la mayoría, la época navideña es una bendición mixta. Las fiestas, la comida, los tragos, la familia, los amigos, tal vez unos días extras de descanso. Todos esperamos ésta época. Esperamos la convivencia, la felicidad y la alegría que nos puede traer la festividad. Para nosotros la época de Navidad es una época emocional.
En espera de la época Navideña comenzamos a planear, justamente cómo deseamos que la época suceda. Pensamos en la agenda de fiestas, eventos, listas de invitados, listas de regalos, arreglos para viajes. Pensamos mucho en cuanto vamos a gozar. Entonces, de repente saliendo de quien sabe donde, cruza nuestra memoria un incidente ó evento del año ó años previos donde no había diversión para nada. Una memoria breve donde la diversión, felicidad y alegría repentinamente cambiaron a lo opuesto. Entonces decimos, “AH! ni quiero pensar en eso.” Evitando éste pensamiento continuamos queriendo recordar las partes agradables. Tal vez diciéndonos “Si no lo pienso a lo mejor no ocurre.” O tal vez nos figuramos que podemos rodear cualquier situación desagradable con suficiente planeación: no invitando a ciertas personas, evitando ciertas reuniones, tomando menos, viajando a otro lugar. Y así va, año tras año.
Tarde o temprano aprendemos que no importa como lo intentemos no podemos rodear encuentros emocionalmente desagradables. Semejantemente, aprendemos que los trastornos emocionales no van a desaparecer simplemente por no pensar en ellos. A la corta ó a la larga llegamos a la conclusión que no se trata de algo acerca de los demás, sino sobre nosotros mismos. Es sobre las relaciones interpersonales. Es como pensamos ó no pensamos sobre nuestro ser emocional con relación a los otros.
Técnica de las Épocas de Emociones – Discerniendo Patrones.
Hay una simple, pero muy eficaz “Técnica de las Épocas de Emociones” que ha funcionado para mi y quienes estén dispuestos a invertir el investigación necesaria.
Se trata de discernir patrones. Para cada quien hay patrones identificables en nuestras relaciones interpersonales que nos llevan a elevados estados emocionales desagradables. Con un poco de concentración y con un lápiz y papel, podemos empezar a descubrir estos modelos.
Comenzamos eligiendo una memoria desagradable especifica de alguna época Navideña pasada. Es importante tomar solo un incidente a la vez. Solo uno. Después de desempacar unas pocas instancias ó eventos el patrón surgirá por si mismo.
Así, con éste evento u ocurrencia en mente empezamos por identificar a los jugadores. Haz una lista; piensa en las circunstancias; el sitio, la hora, el clima; qué estaba pasando; qué estaba haciendo cada quien. Con lo que puedes recordar de inmediato, anota estos puntos con el máximo detalle posible. No hay necesidad de escarbar profundamente, aquí necesitamos solamente las circunstancias generales. Ahora, nos concentramos en el orden de los eventos. Trata de recordar cómo se desarrollaron los eventos que antecedieron la situación emocional desagradable, llegando por último a nuestros propios pensamientos, palabras y acciones. Finalmente, haz una lista de lo que pensaste, dijiste y/o hiciste en tal situación y por qué.
No hay reglas estrictas sobre cómo escribir estas cosas, si lo puedes hacer solo en tu cabeza, está bien. Sin embargo, en mi experiencia, escribirlo nos trae un alto grado de claridad por que puedes revisar y corregir la lista de jugadores, circunstancias y eventos con más facilidad. Después de hacer esto varias veces el patrón surgirá.
Ahora, el paso mas importante. Analizar nuestras reacciones a las situaciones y de máxima importancia, el por qué: por qué reaccionamos como reaccionamos?. Otra vez, después de un tiempo sale el modelo. Lo que encontramos en este ejercicio es información muy valiosa. Es valiosa porque forma el fundamento desde donde podemos cambiar. Y, muy interesante, la mayoría de nosotros sabremos qué podemos hacer para cambiar. Usualmente no es siquiera algo que tengamos que consultar con otros, nos damos cuenta que sabemos más ó menos que pudiéramos haber hecho para diluir la situación.
Por último, éste es un ejercicio en la toma de responsabilidad personal. Simplemente el reconocer nuestros prejuicios, suposiciones y expectativas no examinadas, las cuales consistentemente nos dejan en circunstancias emocionales desagradables, esto nos da un claro punto de arranque para hacer las cosas de forma diferente.
Por consiguiente, mientras esperamos la época Navideña de este año, esperemos también la convivencia, la alegría y la felicidad que podemos individualmente traer a la época.