Un verdadero liderazgo no tiene por meta de la posesión de un titulo ó de un nombramiento; no es perceptible, el verdadero liderazgo, a través de la descripción del puesto por muy elevado, poderoso ó refinado que éste sea; tampoco por la habilidad de dirigir o crear seguidores. La razón de lo anterior es, como nos invita a considerar Robert K. Greenleaf en su libro Liderazgo Sirviente, el liderazgo verdadero está en ser, no en hacer.
El Sr. Greenleaf nos dice que la elección más importante que hace un líder es la de servir, sin la cual su capacidad de liderar es profundamente limitada. Entonces no es sobre lo que hacemos como líderes, sino quienes somos.
Aún más, un verdadero liderazgo es acerca de relaciones interpersonales e intención. “Solamente cuando la intención de servir forma la fundación del líder, este hará que el poder jerárquico que lo separa de aquellos a quienes liderea no sea corrupto”, según Greenleaf.
Realmente profunda es la idea que el escoger servir es el requisito para un liderazgo verdadero, un pensamiento que escapa a muchos de nosotros, porque la definición de un líder es la descripción de lo que el hace. La gente que ha subido al poder por herencia, habilidad especial, autoridad, poder político o un incansable deseo de riqueza y poder, son quienes nos vienen a la mente.
Aún así no estamos sin ejemplos contemporáneos de como se ve un Liderazgo Sirviente empresarial. En el libro de Jim Collins, De Bueno A Tremendo: Porque Algunas Compañías Dan el Salto y Otras No, el autor muy claramente expone como muchas empresas, lideradas por individuos y grupos quienes sirven a lo que es mejor para la organización, crean negocios que no solamente son muy productivos y rentables pero proveen también un ambiente de creatividad, seguridad emocional y plenitud para sus empleados.
Interesantemente, aún en estas grandes empresas, atribuimos las habilidades de un verdadero liderazgo a ciertos individuos solamente. Reconocemos a gente con una habilidad especial, en este caso individuos especiales quienes se dan al servicio de la empresa y a sus liderados. Así que ya sea que identifiquemos liderazgo como uno basado sobre la intención de servir ó ser servido, seguimos definiendo liderazgo como el dominio de ciertos individuos especiales.
Si resonamos con el pensamiento que, un verdadero liderazgo depende en primer lugar de la intención de servir, que liderazgo no es sobre qué hacemos sino sobre quienes somos, entonces no hay nadie de nosotros quien no tenga el potencial de liderar a un nivel ú otro, si aceptamos la tarea.
Liderazgo Distribuido
Desarrollando el Potencial de Liderar en Todos Nosotros.
Hay un mínimo de dos tipos de liderazgo distribuido. En contextos corporativos, institucionales ó cualquier contexto grupal, el liderazgo existente les tiene que, “caer el veinte” de que, toda la gente, sin excluir a nadie, tiene que tomar cada vez mayor responsabilidad personal para la correcta, y puntual entrega del trabajo.
El desarrollo del potencial de liderazgo para todos, en toda la empresa, es bastante sencillo pero no fácil. Liderazgo Distribuido es un proceso empresarial y requiere del liderazgo actual un compromiso consigo mismo para estar mejor organizado, mejor disciplinado y preparado para aplicar un detallado seguimiento al proceso. También estamos hablando de paciencia, flexibilidad y creatividad.
Correctamente implementado y con el seguimiento apropiado, el liderazgo distribuido tiene un tremendo poder y potencial para expandirse y crecer el negocio. Dado que, no solamente cada quien esta tomando cada vez mayor y mayor responsabilidad personal a su propio nivel, pero también por que todos están involucrados en la co-creación del futuro de la empresa a través de una creciente habilidad de colaborar.
Similarmente, cada uno de nosotros puede llegar a un punto en donde no toleramos más nuestras propias excusas. Reconocemos que no somos víctimas sino los arquitectos de nuestras propias vidas, y que quienes somos y lo que somos hoy es nuestra propia creación. La verdadera aceptación de que la vida que seguimos es nuestra propia creación, nos otorga la habilidad de conformar nuestro futuro. Podemos dirigir conscientemente nuestro propio crecimiento y evolución - esto también es liderazgo distribuido - autoliderazgo.
Aceptando “Las cosas tal cual son”, la realidad de nuestras circunstancias y lo que “realmente” podemos hacer a través de nuestro propia disciplina y responsabilidad, nos conduce a una vida plena, con alegría y creatividad que suministra un ejemplo vivo para quienes conviven con nosotros. Esto también es liderazgo distribuido